Hace algunos años, el grupo de planificación de Shell encuestó a 30 empresas que llevaban más de 75 años en el negocio. Lo que más nos impresionó fue su capacidad para vivir en armonía con el entorno empresarial, de pasar de un modo de supervivencia en tiempos turbulentos a un modo de autodesarrollo cuando el ritmo de los cambios era lento. Y este patrón me hizo sonar porque la historia de Shell también está repleta de cambios de la expansión a la autoconservación y de nuevo al crecimiento.