Conserve a esos fundadores
Los fundadores de la empresa son como los padres: esenciales para su progenie juvenil, pero se tratan como superfluos una vez que los hijos maduran. Para inspirar confianza entre los inversores, las empresas que se preparan para las OPI suelen reemplazar a sus directores ejecutivos fundadores por ejecutivos con experiencia en la gestión de firmas públicas. Esa estrategia es sólida a corto plazo: de media, las empresas con una gestión profesional cuentan con valoraciones de OPI más altas que las firmas dirigidas por emprendedores. Sin embargo, las investigaciones sugieren que las empresas dirigidas por sus fundadores no solo recuperan su brillo tras sus OPI, sino que, con el tiempo, sus valoraciones superan a las de las empresas gestionadas de forma profesional.