Resumen.
Las empresas luchan contra el robo de propiedad intelectual en los tribunales, a través de las agencias internacionales y con tecnologías integradas. Pero mientras estas organizaciones ponen una cara feroz contra la piratería ante el mundo, muchos de sus empleados descargan o intercambian archivos alegremente de forma ilegal y lo hacen en el trabajo. La tolerancia ante ese comportamiento envía un mensaje contradictorio sobre el compromiso de la organización con los derechos de propiedad intelectual.