Resumen.
¿Alguna vez ha tomado una decisión en el fragor de la competencia solo para preguntarse, ante las consecuencias: «Qué era yo? pensando?» Una toma de decisiones tan cargada está impulsada por un estado emocional cargado de adrenalina que llamamos excitación competitiva. Es muy común en los negocios y, con demasiada frecuencia, se traduce en errores costosos.