
Michał Bednarski
Resumen.
Los humanos estamos cableados para temer lo desconocido. Por eso la incertidumbre -ya sea a nivel macro de una crisis económica, sanitaria o geopolítica mundial o a nivel micro (¿Conseguiré ese trabajo? ¿Tendrá éxito esta empresa? ¿Estoy en el buen camino profesional?)- puede resultar angustiosa, agotadora e incluso debilitante. Sin embargo, esa reacción visceral lleva a la gente a pasar por alto un hecho crucial: la incertidumbre y la posibilidad son dos caras de la misma moneda.