Los planes comerciales y de deportación de Trump podrían ser desastrosos para el suministro de alimentos en EE.UU.

Resumen.
En su primer día en el cargo, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva de gran alcance sobre la inmigración, amenazó con imponer una amplia gama de aranceles, incluido un arancel del 25% sobre los bienes importados a Estados Unidos desde México y Canadá que, según dijo, entraría en vigor el 1 de febrero, y esbozó algunas acciones destinadas a controlar la inflación. Una comprensión más profunda de cómo los productos frescos llegan a las tiendas de comestibles estadounidenses ayuda a iluminar las contradicciones de estos objetivos. Estados Unidos depende de los inmigrantes -legales e indocumentados- para cultivar y cosechar gran parte de sus productos frescos. Las deportaciones y la consiguiente escasez de mano de obra aumentarían drásticamente el coste de los productos que requieren un trabajo manual pesado, especialmente frutas como las fresas y los arándanos, o cualquier cosa que deba recogerse a mano. No sabemos si se promulgará alguno de estos planes, pero comprender el papel que desempeñan los inmigrantes, tanto legales como indocumentados, en el reparto de productos al supermercado ayudará a la administración a tomar mejores decisiones. Los errores podrían convertir algunos productos, como las bayas, en artículos de lujo.