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Resumen.
En la cultura empresarial actual, la pericia es moneda de cambio. Celebramos la maestría, recompensamos el reconocimiento de patrones y premiamos a los líderes que pueden distinguir rápidamente la señal del ruido. Pero al hacerlo, nos hemos creado una trampa inesperada: Cuanto más se convierte en "alguien" en el campo elegido (reconocido, consumado, con autoridad), más tiende a calcificarse su pensamiento, limitando su flexibilidad y creatividad. El estudioso de la gestión Erik Dane ha llamado a este problema "atrincheramiento cognitivo", y los investigadores Huy Phan y Bing Hiong Ngu lo han documentado ampliamente en todas las profesiones.